Lo hice y lo entendí

El blog de Vicente Navarro

Sobre mí

Soy alguien de algo más de veintidiez años. Vivo en el área metropolitana de Valencia (España). Me encantan los ordenadores, trabajo con ellos y me paso gran parte de mi tiempo libre pensando en cuál es la siguiente cosa que quiero probar.

Mi primer ordenador fue un Amstrad CPC 6128, que me sirvió para darme cuenta de lo malo que soy jugando a juegos de ordenador. Yo nunca malgasté mi tiempo matando marcianitos, los marcianitos siempre me mataron a mí. También me sirvió para aprender BASIC, lo que marcó mi destino, ya que como Edsger Dijkstra dijo, mi mente quedó mutilada para siempre e inútil para programar:

It is practically impossible to teach good programming to students that have had a prior exposure to BASIC: as potential programmers they are mentally mutilated beyond hope of regeneration.

A pesar de la maldición del BASIC, lo seguí intentando, y durante algunos años el sudor de la frente de mis pobres padres sirvió para que yo dilapidara mi intelecto aprendiendo Pascal usando Turbo Pascal 2.0 en una academia del barrio con un Amstrad 1512 con dos disqueteras de 5.25″ y monitor monocromo. Los profesores de la academia intentaron en vano ocultarme que en Pascal también existía el GOTO para tratar de reparar mi mente dañada, pero ya no era posible.

En 1994 entró mi primer PC en casa. Tenía un disco duro de 420MB y en él conseguí poner al mismo tiempo SlackWare, Windows NT 3.5, Windows 3.1 con MS-DOS y OS/2 Warp. El ordenador ya no servía para nada más porque no quedaba sitio en disco pero no os imagináis lo satisfecho que estaba yo. Era un pisapapeles de 200.000 ptas con cuatro sistemas operativos.

El resto de la historia se puede contar en clave de Linux. Si queréis aburriros un poco lo podéis leer en: Los Linux de mi vida.

Me gustan muchos los sistemas operativos UNIX y la línea de comandos. No desprecio las bondades y la facilidad de una GUI bien diseñada, pero si puede ser, prefiero aprender cómo hacer las cosas en la línea de comandos.

Aunque no me dedico a programar, y seguramente por eso, me encanta el lenguaje de programación C. Me llama mucho la atención su bajo nivel y la poca abstracción que introduce entre ti y el sistema operativo. A finales del siglo XX estuve programando en un proyecto conjunto con unos compañeros. Teníamos tantos memory leaks que me hice famoso por repetir un número cercano a infinito de veces la cita:

Nunca pongas un malloc() sin pensar en dónde vas a poner su respectivo free().

En realidad, nunca he programado nada muy en serio, aparte del mencionado proyecto, aunque me he puesto muchas veces a hacer pruebas con diferentes lenguajes de programación. Lo más parecido a un programa que sirviera para algo fue el HDD Perf, un pequeño programa en C en el que me aventuré porque tenía verdaderas ganas de saber cómo funcionaba la API de Windows a bajo nivel.

Me encanta el aspecto, el orden y la limpieza de los documentos creados con LaTeX, así como el drástico incremento de productividad que aporta una vez superado el alto escalón de aprendizaje inicial.

Soy un gran defensor del software libre. Pienso que el software libre me permite ser dueño de mis datos y de los documentos y archivos que yo creo en mi ordenador. Si creo un .doc de Microsoft Word, un .dwg de AutoCAD o un .psd de Photoshop, el documento no me pertenece a mí, sino al fabricante de ese software sin el cual no puedo usar mi documento con todas sus posibilidades. Un software cerrado que usara formatos abiertos no sería tan rechazable, pero los fabricantes en posiciones monopolísticas no dudan ni por un instante en cerrar sus formatos para atarte a ellos. Y lo mismo aplica a comprar hardware cuyo fabricante no haya liberado drivers abiertos o sus especificaciones: La importancia de comprar hardware con drivers abiertos

Además, el software abierto te permite aprender y entender cómo funciona tu sistema.

Pero tampoco soy ningún talibán de la cosa del software abierto. Entiendo y respeto que la mayoría de programadores vivan de vender el software que crean. Por eso, igual que me gusta que se respete la GPL, no puedo aceptar que no se respete la licencia de los productos de licencia cerrada. Es decir, siempre me va a parecer intolerable e indignante que me digas que el OpenOffice no vale nada al lado del Microsoft Office, que el AutoCAD le da cien mil patadas al QCAD, o que el GIMP no le llega ni a la suela de los zapatos al PhotoShop mientras no me enseñes sus facturas de compra. ¿Quieres software cerrado? Me parece muy bien, pero págalo, que sus programadores no viven del aire.

Soy un firme convencido de que lo importante no es saber las cosas, sino saber dónde consultarlas cuando se te hayan olvidado, y en eso Internet ha cobrado una gran relevancia. Ya no importa si no sabes algo si conoces una página que lo explica. Y por eso Google nos tiene a su merced, porque tiene la llave del conocimiento de la Humanidad. Y por eso servicios como del.icio.us tienen tanta importancia, porque nos sirven para apuntarnos dónde consultar las cosas que queremos saber. Yo mismo creé este blog para anotarme todas las cosas que iba descubriendo y aprendiendo y a menudo me sorprendo viniendo al buscador del blog para consultar aquella entrada que escribí sobre tal cosa… así que, ¡objetivo cumplido!

Puedes contactar conmigo usando la dirección de correo que aparece en la barra lateral pero, por favor, si es algún tema relativo a una entrada, prefiero que dejes un comentario en ella. Así otros visitantes se pueden beneficiar de tu consulta.

Vivo en pareja, y aunque mi chica me ayuda a veces con el blog y tiene mucha paciencia conmigo, debe estar hecha un poco de kriptonita, porque mis superpoderes no han conseguido convencerla del todo de las bondades del software libre. ¡Pero vamos progresando! ¡Te quiero, Cielo!

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Tema LHYLE09, creado por Vicente Navarro